Abogados … un mal momento.
Según The Economist, los grandes estudios jurídicos están en problemas. Uno de los efectos de las crisis en los Estados Unidos es que firmas prestigiosas se enfrentan a despidos, colapsos y otras dificultades.
A fines de 2.007 Thelen, uno de las estudios legales más venerables de San Francisco, anunció ingresos anuales de US$ 345 millones y ganancias por socio de US$ 805.000; sin embargo ya se comunicó que el 1º de diciembre dejará de existir. Su caída se producirá sólo tres días después de la disolución de Heller Ehrman, otro de los estudios gigantes de San Fransisco.
Si bien no hay trabajo en alguna áreas -fusiones y adquisiciones, propiedad inmobiliaria y cosntrucción-, hay abundante en otros negocios, cuando la economía entra en baja. Los litigios colectivos por fraude con securities tienden a auemntar en tándem con la volatilidad de Wall Street y con la presión de los inversores iracundos, por ejemplo. El problema es que las fuerzas contrarias al ciclo que se esperaba que salvarían a muchos estudios no se materializarán, en particular para los especializados en el sector financiero.
Sin embargo no todo es negro. Parece ser que las firmas más chicas se adaptan mejor. Wayne Risoli de Chamberlain, Hrdlicka, con sede en Houston, dice que su estudio le ha sacado por lo menos ocho clientes de la lista de los 500 de Fortune a otros más grandes en el año que pasó. Chamberlain incluso expandió modestamente su personal, mientras los más grandes se contraen. Risoli ve una razón simple: su estudio y otros similares han estado acostumbrados a clientes sensibles a los precios y han aprendido a ofrecer mejor valor, sus tarifas horarias son sólo un 60% de las de los estudios de la lista AmLaw 200 y tienden a asignar menos abogados a cada caso.
Fuente: The Economist, diario La Nación (domingo 30 de nov.)
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